Antes de grabar nada, firmo un contrato con la persona que va a participar. No porque me lo pida un abogado, sino porque es la única manera de que las dos partes digamos que sí sabiendo exactamente a qué.
Un contrato de grabación para adultos hace dos cosas. Protege a quien se pone delante de la cámara, que es quien más se expone. Y me protege a mí, porque deja escrito lo que se acordó y lo que no. Si solo hace una de las dos, está mal hecho.
Esto es lo que lleva el mío, punto por punto. No soy abogado; es lo que yo firmo, y por qué.
Quiénes somos
Nombre real, documento de identidad y domicilio de las dos partes. El día del rodaje, los dos enseñamos el documento, y yo guardo una copia del suyo con una sola finalidad: poder demostrar que era mayor de edad. Es la prueba que te pedirá cualquier plataforma, y la que necesitas si alguien lo pone en duda.
Ambas declaramos ser mayores de 18 años y capaces de consentir. Parece obvio. Tiene que estar escrito.
Qué se va a grabar, y qué no
El contrato describe la escena: formato, estilo, qué partes tiene. Pero la descripción es solo el marco. Lo que importa son dos listas que se rellenan a mano, juntos, antes de empezar:
Prácticas acordadas — lo que sí. Límites y prácticas excluidas — lo que no.
Y una regla de trabajo que vale más que las dos listas: lo que no está escrito no se considera autorizado. Participar en un rodaje no es consentir a nada más que a lo que se ha acordado. Si una práctica no aparece, no se hace.
Una aclaración que evita malentendidos: las listas hablan de actos, no de posturas. Cambiar de posición dentro de lo acordado es dirección de escena. Añadir un acto nuevo no lo es: para eso se para la cámara, se habla fuera de la escena y se escribe antes de seguir.
Quién está en el set
Nombre y función de cada persona presente. En mi caso, dos: la persona que participa y yo. Set cerrado: nadie más entra sin que ella lo sepa y lo acepte antes.
Cuánto dura
Una estimación honesta: unas tres horas en la localización — recepción, papeles, preparación, descansos, rodaje, firma — de las cuales 45 a 90 minutos de cámara. Y una frase que importa: es una estimación, y puede ser menos. Nadie está obligado a quedarse tres horas.
Preservativo y pruebas
Se acuerda antes: preservativo sí o no, en qué prácticas, y en qué condiciones se retira si se retira. Y lo acordado no se cambia durante el rodaje, lo proponga quien lo proponga. Quitarse el preservativo sin acuerdo previo no es un cambio de planes: es una práctica no consentida.
Las pruebas se piden a las dos partes, con el mismo panel y el mismo plazo. El plazo se acuerda por escrito: 14 días es lo más habitual, y algunas producciones piden 7. El panel debería incluir VIH, sífilis, hepatitis B y C, y clamidia y gonorrea en orina y en garganta. Se enseñan el día del rodaje y no se guarda copia de nada: un resultado médico es un dato de salud, y no tiene por qué quedarse en el archivo de nadie.
Dónde hacerlas, gratis o en pocos días, lo explico en Dónde hacerte las pruebas de ITS gratis antes de un rodaje.
El derecho a parar
Es la parte más importante, y va en tres tiempos:
- Antes del rodaje, puede cancelar sin explicar nada y sin penalización.
- Durante la preparación, puede quitar cualquier práctica de la lista.
- Durante la grabación, puede pausar o terminar en cualquier momento, sin justificarse.
Quitar una práctica no quita las demás. Y un «no» nunca es una invitación a insistir. El contrato lo dice con estas palabras: ninguna negativa dará lugar a presión, ni a cambiar las condiciones económicas.
No se rueda si alguna de las partes está bajo los efectos del alcohol o de sustancias que puedan afectar a su capacidad para consentir.
Qué pasa si se para
Si la grabación se interrumpe, se respeta la decisión de quien la interrumpe. El material de una práctica cuyo consentimiento se retiró no se publica, sin discusión.
Y hay una cosa que no negocio: si ella para, cobra igual. Si el dinero dependiera de terminar, el dinero sería una forma de presión, y todo lo anterior no valdría nada.
Cuánto, cuándo y cómo se paga
La cantidad exacta, escrita. Cuándo: el mismo día, al terminar. Cómo: transferencia o efectivo, con recibo firmado. Y una garantía que debería estar en cualquier contrato serio: a la persona que participa no se le pide nunca dinero — ni comisión, ni gastos, ni depósito. Si alguien te pide dinero para «hacerte un casting», no es un casting.
Dónde se publica, y con qué nombre
Las plataformas, una por una, escritas. Lo que no está en la lista, no está autorizado. Si un día quiero publicar en otro sitio, hace falta un nuevo acuerdo.
Y el nombre: se la identifica públicamente solo por su nombre artístico. Su nombre real no se publica ni se da a nadie. Ese compromiso es de las dos partes — ella tampoco publica el mío.
Hasta cuándo, y cómo se retira
La autorización no tiene fecha de caducidad, pero tiene algo mejor: se puede revocar en cualquier momento. Así lo establece el artículo 2.3 de la Ley Orgánica 1/1982. La misma ley prevé que la revocación pueda dar lugar, en su caso, a una indemnización por los daños causados — pero no que se pueda impedir.
Cuando me lo pida por escrito, respondo en menos de un mes y retiro el contenido de todas las plataformas que controlo en un plazo máximo de 60 días. Ese plazo es mi compromiso, no un plazo fijado por la ley.
Y digo también lo que no puedo prometer: no puedo hacer desaparecer copias que un tercero haya hecho o redistribuido sin permiso. Lo que sí hago es solicitar su retirada donde esté a mi alcance.
Una aclaración que evita confusiones: aquí se cruzan cuatro cosas distintas. Parar una práctica durante el rodaje. Retirar el consentimiento después, antes de publicar. Revocar la autorización de imagen una vez publicado, que es lo que regula la Ley Orgánica 1/1982. Y el derecho a la supresión de datos del RGPD, porque una grabación en la que se te reconoce también es un dato personal. Este último tiene sus propias reglas — retirarlo no borra lo que fue lícito antes y tiene excepciones — pero, en lo que a mí respecta, la respuesta práctica es la misma: me lo pides y lo retiro.
Qué datos guardo, y por qué
El contrato lo explica: qué datos, para qué, cuánto tiempo, y cómo ejercer los derechos de acceso, rectificación o supresión. No es un párrafo decorativo; es lo que la ley de protección de datos exige, y es lo que te permite saber qué pasa con tu documento de identidad y con las grabaciones si un día cambias de idea.
Lo que un contrato NO debería llevar
Esto es tan importante como lo anterior. Si ves alguna de estas cosas, desconfía:
«Las partes declaran que no existe relación laboral.» Una frase así no determina por sí sola la naturaleza jurídica de la relación: lo que importa es cómo se desarrolla realmente la colaboración, no lo que dice el papel. Pero si está ahí, es porque quien lo redactó sabía que la pregunta existía — y prefirió taparla en lugar de responderla.
Un plazo que impida pedir la retirada. «No podrás retirar el contenido durante cinco años.» Una cláusula no puede convertir en definitiva una autorización que la Ley Orgánica 1/1982 reconoce como revocable en cualquier momento — aunque la revocación pueda tener consecuencias económicas. Quien la escribe está intentando quitarte algo que no se puede quitar.
Resultados de pruebas médicas dentro del contrato. Un dato de salud en un papel que guarda otra persona, sin necesidad alguna de tenerlo.
Dinero condicionado a la publicación. «Cobras cuando se publique.» Convierte el pago en presión.
«Plataformas oficiales» sin decir cuáles. Una autorización que no dice dónde es una autorización para cualquier sitio.
Cómo se firma
El contrato se lee en casa, días antes, no en el set. Yo lo envío con la propuesta, y las listas de prácticas y límites se rellenan juntos el día del rodaje, con calma, antes de encender nada.
En papel, dos copias, una para cada una. Todas las páginas firmadas al margen. Los huecos que no se usan, tachados, para que nadie pueda rellenarlos después. Y el recibo se firma después de tener el dinero en la mano, no antes.
Un contrato así no está para atrapar a nadie. Está para que las dos personas puedan decir que sí sabiendo exactamente a qué, y para que cualquiera de las dos pueda decir que no sin que le cueste nada.
Si te propongo un rodaje, lo recibirás antes de decidir. Si otro productor no te lo enseña hasta el día, ya sabes lo que eso dice de él.
Este artículo describe mi forma de trabajar y no constituye asesoramiento jurídico. El contrato que utilizo debe adaptarse a cada situación y revisarse profesionalmente cuando sea necesario.
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